El cuarteto (de suris) en ¡Liverpool!

Estaba hecho. Habíamos salido de Newcastle  y después de muchos paisajes, aventuras y emociones estresantes Blanquis y Gis nos llevaron al final de nuestro recorrido en auto, no sólo vivas y en una pieza, sino felices, por lo vivido y por que a fin de cuentas estábamos en ¡Liverpool! ¿cómo no estar feliz?

-Gisi se encuentra al otro lado de la cámara-

Nos despedimos del auto en la agencia (¿no es genial que puedes rentarlo en una ciudad y devolverlo en otra? por supuesto hay que pagar más, creo que 50 libras, pero lo vale, claro que lo vale) y caminando un poquito llegamos al Albert dock (el muelle de Alberto -ya saben, el esposo de la reina Victoria-).

Donde lo primero en llamar nuestra atención fue un brillantísimo submarino amarillo... ok, era claro, la ciudad nos restregaba en la cara que estábamos en Liverpool, y cómo nos hizo sonreír. El cielo era gris y esa pequeña lluviecita que no alcanza a ser lluvia, pero que existe lo suficiente para ser molesta, cargaba la atmósfera. El amarillo brillante se agradecía, nos recordaba que el alma de esta ciudad industrial y gris era de música y de colores. 



Y por supuesto, no muchos pasos después encontramos la tienda de souvenirs en honor a los Beatles. Mentiría si digo que soy fanática, pero no exagero al decir que me gustan muchas, muchas de las canciones del cuarteto musical más famoso del mundo. Quizás de entre mis amigas soy la que más disfruta de su música, pero todas teníamos al menos un conocido que se sentiría muy feliz de recibir un regalito de este lugar, así que fanáticas o no, este fue un excelente lugar para pasar un tiempo breve, pero divertido.

Además de la de los Beatles, muchas otras tienditas de souvenirs, restaurantes, bars y cafés se alojan en el mismo conjunto de edificios de lo antes fueron almacenes de brandy, algodón, seda, azúcar, té... (no por nada Liverpool es patrimonio mercantil de la UNESCO). Entre todos estos negocios también se hospeda la versión liverpolesca del TATE, el famosísimo museo de arte moderno de Londres (sorry, no tenemos el "gusto adquirido" por la mayoría del arte moderno, así que no entramos).


Comimos en alguno de los cafés del Albert dock y milagrosamente, el cielo se despejó, regalándonos hermosas vistas del muelle y el puerto.


-Acercamiento a un submarino amarillo-

-Nuestro muy feliz cuarteto en Liverpool-

-Otro recordatorioimportante: All you need is love! (Todo lo que necesita es amor)-


-No es por nada, pero qué chulas me salieron estas dos fotografías-


Moviéndonos un poco -literalmente "poco", unos cuantos pasos- del Albert dock, nos encontramos rodeadas por más edificios impresionantes, cargados de belleza e historia.


El museo de Liverpool y su arquitectura moderna se las arregla para armonizar entre sus ligeramente más viejos, vecinos, los también conocidos "Las tres gracias": El edificio del puerto de Liverpool con su gran cúpula (sí ese es su nombre, Port of Liverpool building), El edificio Cunard (las oficinas de una antigua compañía de transporte marítimo), y finalmente el Royal Liver Building, que traducido literalmente es algo así como el edificio Real del Hígado jajajajajaja, pero ojo! Liver es el nombre las aves mitológicas que coronan sus dos torres (en la fotito el edificio del fondo, una de las torres parece estar sobre el museo de Liverpool y la otra está al lado de la cúpula del edificio del puerto.

Alguien por ahí nos dijo que una de las aves es una hembra y mira hacia el mar, esperando el regreso de los marineros, la otra ave es un macho y mira hacia la ciudad... atento en espera de que abran los pubs! jajaja ;)


Caminando junto al río Mersey -que conecta a Liverpool con el mar-, pasamos junto a las tres gracias y el túnel Queensway (en la fotografía de abajo). Un crucero se preparaba para partir y teníamos la inmensidad de lugar sólo para nosotras.


Las nubes decidieron bajar a nivel de suelo para hacer el paísaje inclusive más hermoso.



Entonces la noche nos encontró, y como deber moral decidimos que había que celebrar el viaje, la vida, el estar en Liverpool... sólo podíamos hacerlo en un lugar...


Cliché o no, The Cavern vale la pena, se junta algo de gente, pero nada del otro mundo, nosotras inclusive teníamos asientos. Tomamos una pinta de cerveza o dos y escuchamos a una pequeña banda en vivo que por su puesto hizo algunos covers de los Beatles, pero la mayoría de las canciones no fueron de ellos.

Nuestra estancia en Liverpool, de día y de noche, fue fantástica.


Bailando al ritmo de una de mis canciones favoritas, los quiere

Pris



Comentarios

Publicar un comentario

¿Qué te parece?

Entradas populares