El cielo de Skye y sus fairy pools


¡Lo habíamos logrado!

Era de noche y no distinguíamos nada del paisaje, pero ahí estábamos, desde Glasgow llegábamos a Broadford, una de los pueblitos de la mundialmente alabada, isla de Skye. 

No fue (tan) difícil encontrar nuestro hostal, a fin de cuentas ¿qué tanto puedes perderte en un poblado de 1 sola calle? (recuerden que me gusta exagerar, tal vez Broadford tenga 2 calles ;). La que fue una hazaña mayor, fue encontrar un lugar que a las casi 9pm quisiera alimentar nuestros ya muy hambrientos estómagos, pero eso también lo conseguimos. El momento de descansar había llegado...

Aunque claro, primero nos familiarizamos con el hostal, creamos un caos en nuestra habitación, y Blanquis y compañía -yo ya estaba en mi camita-, lograron que las otras dos únicas huéspedes en esa habitación nos pidieran guardar silencio para poder descansar, jajaja. Definitivamente las suris lo estaban haciendo, vivian en plenitud la vida de hostal ;)

Pero esta entrada va de asuntos menos superficiales, esta entrada trata de luz, color, belleza y plenitud. Esta entrada es de naturaleza, del esplendor terreno de Skye.

La obscuridad de la noche fue reemplazada por un juego de luces rosadas. Nosotras habíamos planeado salir tan temprano como fuese posible del hostal para seguir nuestra ruta planeada, y sí que salimos, pero a contemplar el amanecer...


Después el rosa cambió a naranja, incendiando el paisaje.


Este amanecer debe ser el retraso mejor justificado en la historia de mi vida. Aunque eventualmente, tomamos el auto y continuamos.

El camino nos tentaba todo el tiempo, sugiriendo paradas que no estaban planeadas, pero hey!, ¿acaso no es ese el chiste de un viaje en auto, la flexibilidad de detenerse cuando uno quiera -o el paísaje nos obligue-?



Entre paradas en un hermoso camino curvo y cabezas salivantes pegadas a las ventanas del auto, llegamos a las Fairy Pools (las pozas de las hadas), motivo principal por el que las suris querían visitar Skye.


No muy lejos del estacionamiento -y si y sólo si, se sigue la dirección correcta-, se llega casi inmediatamente al río, que es en sí el hilo que conecta a las pequeñas pozas.


El camino junto al río esconde sorpresas que no se adivinan a pocos metros de distancia y menos aún desde la carretera. Es como si las hadas hubiesen decidido construír su edén en un barranco, a prueba de intrusos...

Sobra decir que fallaron ;)


Y con ustedes, la imagen icónica de las Fairy pools. Bueno, una imagen del sitio que suele aparecer en las búsquedas de google.

Yo no estuve muy involucrada en la planeación de este viaje, confiandolo todo al entusiasmo de mis amigas, y por lo tanto no tenía muchas preconcepciones de lo que iba a ver. Tal vez por eso adoré este sitio. Bueno, tooodo el recorrido.

Por otra parte, Gisi que había alimentado sus ojos con tantas expectativas, que no encontró totalmente lo que anhelaba, y es que las apariencias engañan, y si uno se acerca o aleja lo suficiente, el tamaño de esta poza en particular cambia. Lo cierto es que la caída de agua no es muy grande, y por la época del año en que la visitamos (principios de Octubre), el caudal tampoco era mucho. 

Fue hermosa de cualquier forma, tanto que algunos temerarios no dudaron en darse un chapuzón (en este o en algún otro punto del río).


Yo sólo me atreví a caminar por las piedras para fotografiar, aunque la tapita de mi lente, esa no se aguantó las ganas y decidió que quería pasar el resto de sus días bajo esas aguas (se feliz, pequeña, después de tantos intentos, finalmente lograste escapar para siempre de mí).

De pronto el agua empezó a escasear, y con ella las pozas y el río. Aunque Gisi no se convencía, y fue su búsqueda la que nos llevo a subir parte de una montaña... quizás las "verdaderas" -y más exhuberantes- fairy pools estaban más allá...




Las innumerables piedras sugerían el curso de agua, quizás en otra época del año. En ese momento, no eran sino escalones para subir,  asientos para descansar y mesas para preparar el almuerzo. 


Para mí además, significaron mi llamado primitivo, y es que en cuanto veo la posibilidad de "escalar", literalmente, tengo que hacerlo.


Así que con el pretexto de buscar una posible continuación de camino/ ruta de río / posas de Gis, pude subir un poquito más allá que mis amigas. El viento soplaba fuerte y frío, pero cómo lo disfruté!


Había que regresar, aún queríamos aprovechar la luz del día para visitar un par de cosas más en la isla.

Para mí, las hadas habían cumplido, me habían dejado encantada ;)



Con o sin encantamiento, los quiere,

Pris


P.D. Gracias a Gisi por la foto donde aparezco fotografiando al atardecer, y a Blanquis por todas las otras donde estoy solita. AMO estas fotos!!!

Comentarios

  1. A mi me encanto (bueno no niego que me desespere cuando seguíamos subiendo sin sentido jajajajaja) pero conocí mas naturaleza de Escocia y de verdad no me defraudo, y chistoso cuando deje de buscar las Fairy las encontré, el camino de regreso me gusto mas que el de ida :D y mas aun ame la compañía :D

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  2. Debo confesar que me encanta como escribes (bueno, ya te lo habia dicho pero lo repito). Haces que vuelva a entrar en el contexto, y me vuelvan a dar ganas de regresar ahi!!! si bien si fue algo... cansado, y pesado el descubrir que no era tal cual aparecen en las fotos, sigue siendo lo mas hermoso que he visto en mi vida, en general Escocia, los paisajes, los amaneceres y atardeceres, son lo mas maravilloso del mundo! y me encantó mas por ir con ustedes.... ¿podemos regresar? sigo esperando a mi scottish jajajaja

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  3. Ese día fue genial, con sus pequeños dramas y todo pero coincido, los paisajes y la compañía son incomparables ;)

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