Lo necesario para vivir. Regresando a lo básico en la EXPO Milán
Me pregunto si tanto drama interno puede darse cuando las necesidades más básicas no son cubiertas.
Me avergüenza un poco pensar lo exagerados e intrascendentes que pueden ser mis problemas personales para una persona que se enfrenta día con día a la guerra, a la pobreza extrema, a la enfermedad… al hambre.
Entonces, y por primera vez en mucho tiempo, ignorando mi pequeña tragedia amorosa, yo estaba de suerte, pues Milán era y seguirá siendo hasta octubre, la sede de la Exposición Universal: EXPO.
Como buena exposición universal, muchísimos países atendieron el llamado y presentaban de una u otra forma su perspectiva sobre el tema central: “Alimentar el planeta, energía para la vida”.
Un evento así no podía ser barato, 40 euros por una entrada, gracias, mejor no. A menos que como otras veces, buscara opciones…
¿Qué tal una entrada que te permita el acceso a partir de las 7pm hasta que la expo cierre (casi media noche) por 5 euros? Me la llevo! Total, si no me da tiempo de verlo todo puedo regresar la tarde siguiente, y la siguiente y la siguiente… seguiría siendo más barato.
Por si fuera poco, mis nuevos amigos decidieron unirse, y una vez más la soledad no fue mi compañera.
Yo me imaginaba que aunque mundial, esta sería como todas las exposiciones: puestos y puestos de los expositores. Oh, que equivocada estaba. Resulta que casi todos los países invitados construyeron su propio "edificio". Nada de puestos, estas eran palabras mayores.
Con su piscina al aire libre y sus camastros en la orilla, el edificio de la República Checa fue uno de mis favoritos
-No me pregunten que hacía el pajarito ahí, pero de que es fotogénico, lo es-
Brasil trajo un poco del Amazonas hasta Italia. Inclusive había un sistema que rociaba agua, simulando la humedad.
-Uno aprende las cosas más sencillas de la forma más inesperada. Por alguna razón yo creía que las piñas crecían en árboles, jajajajajajajajaja-.
También se presentó que pequeños grupos de países compartían el edificio. No recuerdo bien si era exactamente en este, pero tomé un jugo de baobao! -los árboles que eran plaga en el planeta del principito!!
Los edificios de los países asiáticos eran particularmente espectaculares.
-Esta escultura me pareció conmovedora. Yo creo que uno como individuo puede hacer grandes proezas, con trabajo puede ser lo que quiera ser. Pero para lograr lo imposible y alcanzar lo inimaginable, la ayuda de los otros es necesaria. A fin de cuentas es en "el ser social" que la "maravilla" de la raza humana consiste.-
A pesar de lo impresionante de las construcciones de los países invitados, tuvimos que pasarlas de prisa, por qué? Recuerden, estábamos de suerte:
¿Más suerte? Qué tal si agregamos un show del Cirque du Soleil específicamente diseñado para esta exposición? qué tal si los mejores boletos cuestan 30 euros si eres estudiante?
No puedo describirles lo mucho que había deseado desde años atrás asistir algún día a una presentación de este circo. En México, realizan una visita al año y yo nunca tenía el dinero suficiente para pagar una entrada. "Será para la próxima" me decía a mí misma. Después se me metió en la cabeza la idea de alguien más, que iría a verlos a Canadá, su país de origen.
Si uno abre los ojos a la vida, al presente, al aquí y al ahora, se da cuenta de que a veces aquello que parecía un sueño ya es parte de nuestra realidad, sólo hay que dar un paso y vivirla.
En este caso, ahí estaba yo. Sentada en las primeras filas, esperando el gran momento:
Y el momento llegó. Allavita! había comenzado
Sumergiéndonos en una historia de fuego,
de crecimiento,
del milagro
que es la vida. De lo fascinante que es algo tan sencillo como todo el proceso por el que pasan los alimentos antes de llegar a nuestro plato. De la semilla, del campo, de la cosecha, de la cocina...
Y aunque por un breve momento, también nos recuerda la fortuna que tenemos. El privilegio que es tener 30 euros para asistir a un show de esta calidad, de la bendición que es tener comida en nuestros hogares, de lo ignorantes que somos, de como damos todo por hecho. Por un momento te lo recuerda: que existe, que hay gente que vive consciente de lo milagroso que es tener algo para comer. Gente para la que la falta de lluvia puede hacer la diferencia entre alimentarse por una temporada o no.
De la desigualdad. De lo ridículo que es que en países como UK, por ejemplo -y porque aquí hago mi investigación un poco relacionada con esto-, alrededor del 50% de la comida que se compra se va así, sin tocar, al bote de la basura. ¿Porqué? porque no tiene el color que te gusta, porque no es grande, porque no es chica, porque ya no se te antoja, porque no brilla... Porque aunque siga siendo comida, es fea. Porque podemos darnos el lujo de elegir. Porque tenemos dinero para pagar. Por nuestra mala educación.
Y cuando digo "mala" educación me refiero al sentido más puro. Olvidémonos de los modales y hablemos de la ignorancia. Hablemos de lo desconectados que estamos de la realidad. ¿Quién se pone a pensar en todo lo que tiene que pasar un pepino antes de llegar a su mesa? ¿Quién ha visto a un agricultor trabajar la tierra? ¿Quién ha salido con un bote a colectar el agua que necesita para lavarse, lavar, cocinar y beber?
Yo no. Y por eso procuro no dejar nada. Procuro dedicar un pensamiento y dar gracias al universo, a Dios, a lo que sea, pero no dar por sentado el hecho de que puedo comer. Porque yo sufro cuando tengo hambre. Hago rabietas. ¿Pero cuánto dura mi hambre? la distancia hasta la tienda más cercana.
Quiero recordar que hay gente que vive con ella como compañía.
Sin embargo, el objetivo de Allavita! era la celebración.
Era festejar la diversidad, el placer y la felicidad que puede proporcionar algo tan ordinario como la comida.
Ya de salida encontré cerrado -excepto el bar- el edificio de México, que simulaba una mazorca. Porque para los mexicanos no hay nada que se asemeje al maíz. Inclusive el hombre fue creado a partir de este alimento.
Ese día volví un poco a lo básico. Si uno se desnuda, se da cuenta de que hay pocas cosas que sean verdaderamente necesarias para la vida, y en eso también hay belleza, también hay poesía.
La comida es una de esas cosas. Honrémosla.
Porque alimentan mi espíritu, los ama,
Pris
PD Yummy!

























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