Planeta Islandia: Tierra de mar y cielo

Parada a mitad de la calle, los colores de las tienditas, ahora más apretadas, parecían haber sido ajustados, sobre saturados. Antes transitada por autos, Laugavegur se había transformado en un paseo peatonal. Y yo, siendo mi propia sombra, seguí los pasos que daba a su lado. Él y yo nos detuvimos y una niebla espesa, pero a la vez traslúcida nos envolvió. En un instante lo supe, no era niebla, obviamente las nubes llenaban la calle. Pero no me alarmé, era normal, ya saben, en los sueños, uno camina entre nubes. Lo extraño no eran ni mi compañero, ni las nubes, sino el color de estas: verde. Un verde fluorescente pintaba las nubes que nos seguían. Nos detuvimos, y dejamos que nos envolvieran. 

Algo así pero con más colores, ah y las nubes verdes ;)

***

Paolo y Rose dejaban Reykjavik para continuar con su viaje por Europa, así que para celebrar la fortuna de haber coincidido tuvimos nuestra única, maravillosa y ligeramente cara, comida marina islandesa.

-Brocheta de pescado deliciosa y una selección de cervezas islandesas ;)-


Aquí algunas fotitos que Pao finalmente compartió con nosotras. Son espectaculares, pero como las pasó por fb, bueno, la calidad no es la mejor.



-Esta pose es genial, no tengo idea de qué pretendíamos, pero es super :P-

Después de algunos fuertes y sentidos abrazos y muchos buenos deseos, LOS ticos dijeron hasta pronto.

Estando ya ahí, Naty y yo decidimos explorar el puerto y caminar junto al malecón. Parecía tan extraño que habiendo estado en Islandia por casi una semana, no hubiésemos caminado junto al mar. 

La verdad es que había una excusa, una muy buena, aunque predecible: el clima. El par de veces que lo habíamos intentado, nuestros esfuerzos habían sido frustrados por el viento, o por la lluvia, o por la nieve, o por todos los anteriores.

El cielo parecía darnos una tregua, y no la desaprovechamos.







-jajajaja, quería posar con mi bolsa del Bónus, con el puerquito feo ;) -

Un poco más allá encontramos The Sun Voyager (el viajero del sol), una escultura en honor a los barcos vikingos, a esos que encontraron Islandia y la convirtieron en su hogar.




De regreso al hostal, nos quedamos en el lobby por un rato. Aún era temprano, en mi mente el recuerdo lejano de una nube verde iba y venía, como un sonido de fondo. Tomé un folleto de tours y como autómata busqué la aurora. 

Parecía una idea ridícula, el clima seguía cambiando y a pesar de la buena actividad en el pronóstico, el cielo acababa de nublarse nuevamente, pero… sugerí la idea. Nat se alegró, ella también quería proponerlo, pero como yo, pensaba que la idea era absurda. Sin embargo, coincidíamos: no dejaríamos Islandia sin hacer lo que estuviese en nuestras posibilidades, y a pocos días de partir, podíamos gastar nuestras últimas coronas en intentarlo... una vez más.

Preguntamos en el hostal a nuestro maravilloso recepcionista guatemalteco cuál operador de tours recomendaba, y con ellos reservamos (sorry, no recuerdo la compañía, pero empieza con s, creo). Abordamos el bus y comenzó a nevar. Bonita la habíamos hecho.

Nos habían anunciado que nos alejaríamos de la ciudad por alrededor de una hora y después intentaríamos buscar las luces. El guía, que era un hombre mayor que parecía no con mucha experiencia, pero con todas las ganas y buena actitud, me dio mucha ternura, no me pregunten, sólo me dio ternura. En fin, hablaba de eso con Naty, cuando el tono en la voz del operador cambió. Frente a nosotros, la aurora. Todos entramos en frenesí, la verdad es que desde las ventanas no se veía nada, pero inmediatamente la gente volvía a abrigarse, yo me afanaba con el tripié y la cámara. Estaba lista. Esperamos que el autobus encontrara un lugar para estacionarse -¿porqué tenía que ser tan ordenado?!!!-. Y bajamos en estampida.

Ahí estaba. Era clara, era verde y bailaba coqueta para nosotros. Yo no sabía muy bien que hacer, me quedé como congelada por unos instantes y después corrí hacia una colinita de nieve. Me aseguré de que mis ojos se llenaran de verde, e inmediatamente me dispuse a hacer lo mismo con la cámara.

Pfff, sin importar todo lo que leí sobre "como fotografiar una aurora", olvídenlo. El frío, la emoción, la inexperiencia, la luz de la ciudad -estábamos muy cerca- y mi torpeza nata no me dejaron tomar grandes fotografías. Pero bueno, hice el intento, y mientras mi cámara se tardaba sus buenos segundos entre disparo y disparo, yo miraba. 



No era Reykjavik, él no estaba a mi lado, y estaban un poco más arriba de lo planeado, pero mis nubes verdes eran reales, y aunque lejanas, me envolvían.



Mi sueño había sido una premonición o la expresión inconsciente de un deseo intenso?


Y si fue ambos? El desear algo con tanta intensidad no te lleva a hacer todo lo que esté en tus manos para verlo cumplirse, de forma tal que sin darte cuenta estás construyendo tu sueño, y la predicción es más bien una proyección, la consumación de tus acciones dirigidas a una meta?

La verdad es que con esfuerzo o sin él, la realización de un sueño siempre tiene algo de místico, algo de incierto, algo de suerte. Soy una persona de acciones, pero también una muy afortunada.

10 minutos después, las nubes cubrieron las luces y un granizo grande y doloroso comenzó a caer. Corrimos al auto como embrujados. Las sonrisas de oreja a oreja eran el mejor souvenir.

La gente del tour muy profesional, dijo que aún podíamos seguir de "cacería" y nos llevaron cerca de un faro -con la mejor intención, pero en serio, esa cosa tiene mucha luz!!!-. 

El cielo estaba más despejado, y aunque difícil de reconocer a simple vista, doña aurora estaba ahí. El tour estaba siendo simplemente demasiado bueno, para haber sido una "idea absurda".





De día, de noche, despierta y en sueños, el cielo siempre me ha fascinado. Mientras escribo mi energía vuelve a agradecer con toda su fuerza a Dios, a la naturaleza, a la vida, al azar por haberme obsequiado con otro de mis grandes sueños convertido en realidad. Gracias.


Los dejo con uno de mis "mantras" personales:

"Intentar y fallar representa, cuando menos, aprender. Dejar de intentar equivale a sufrir la inestimable pérdida de lo que pudo haber sido." C. Barnard

...y sí, esto aplica para las ideas ridículas ;)

Los adora,

Pris

Comentarios

  1. Te quieroooo, me encantan tus entradas, y cumpliste una meta mas, super orgullosa de ti, te quierooo y sigue conquistando el mundo

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  2. el primer paso para logar algo es soñarlo ;) tqm

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  3. Sí! El gran sueño que soñamos juntas se acerca! :)

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