Baden bei Wein, vivir como la realeza
Ok, sí, esa era yo, una heroína dispuesta a cruzar el mar y atravesar varios países con tal de salvar el amor de su príncipe. El problema es que además de las infulas y la belleza -oigan no pongan esas caras, sino me lo creo yo, entonces quién?-, los recursos en mi cuento de hadas eran más bien escasos: sin riquezas y sin hada madrina.
Recapitulando, vivo acá únicamente con una beca de mi país, que aunque estoy muy agradecida por recibirla, es más bien apretada -muy apretada-, vivir en UK es de lo más caro que un estudiante puede hacer. ¿Cómo le hago para viajar? Mi dieta diaria se basa en las ofertas y marcas propias de los supers, cocino diario, casi nunca salgo a comer con mis amigos de acá, y mis antes tendencias de compradora compulsiva de ropa han más bien desaparecido. Llueve, truene o relampaguee, siempre camino, no tomo transporte público. Cuando viajo, compro los boletos más baratos para todo, aunque eso signifique pasar la noche en un autobús para llegar a Londres, cuando en tren llegas en tres horas, o tener los horarios de vuelo más inconvenientes. Lo que quiero decir es que en serio, generalmente estoy como la patita de Cri-Cri, contando los centavos para comer, no me quejo, viajar es mi elección.
Mi fragmento de "Mujer casos de la vida real" jajajaja, para explicarles cómo es que llegué a este destino. Cuando le platiqué a Naty, mi amiga de Colombia que está acá en un año de intercambio de doctorado, sobre mi plan de conquista y mi triste situación financiera, ella me recomendó Airbnb (si usan este link para reservar, ustedes y yo recibimos un descuento equivalente a 20 euros) para buscar hospedaje.
Muchos ya sabrán de qué va, pero para los que no, les digo: A muchos les sobrará una habitación desocupada en casa, ¿por qué no ponerla en renta por periodos breves para viajeros? Es algo entre un hostal -compartes las áreas comunes, como el baño y la cocina-, pero tienes la comodidad de tener tu propia habitación, como en un hotel. También puedes rentar casas o departamentos enteros, y los precios también varían, pero pueden ser poco menos que un hostal o mucho más que un hotel, depende de lo que busques. Lo que más me gusta es que de alguna forma apoyas la economía local, y no sólo a una cadena, y hace que tu viaje sea aún más único.
En fin, no podía pagar la misma habitación que había compartido con Francisco, así que estaba buscando un lugar más barato para mis días sola. Mi primer parámetro era el precio, y como yo soy muy visual, generalmente me baso mucho en las fotografías y también en la empatía que me genera lo que leo. Cuando vi esta imagen, las plantas y los muebles de madera inmediatamente me transportaron a mi habitación en México
Ah, y qué decía el anuncio "siéntete como en casa", ¿lo habían escrito especialmente para mí? Después leí la descripción y me convencí, ese sería mi lugar, mucho después me di cuenta de que no estaba en Viena, sino en un pueblito a sus afueras, pfff.
Pero me gustaba, ¿qué tan fuera eran las "afueras"? Internet decía que a 30 min. en tren, también recomendaban un día de visita al pueblito, que hace muchos años había sido casa de los baños termales romanos, y que siglos después, fue el lugar favorito de retiro de la capital de los miembros de la realeza austriaca. Inclusive habían reportes de que a la emperatriz Sissi le gustaba tanto ir a Baden que a veces hacía el camino a pie.
Ok, si el lugar había sido lo suficientemente bueno para los romanos y para Sissi, definitivamente lo era para mí. -Además, era la habitación más barata disponible ;)! -
Y fue así como movida por la pobreza -jajaja, bueno, en busca de un lugar barato para dormir-, terminé hospedada en este retiro real -insisto, a la vida le gustan las historias de telenovela! jajaja-.
Llegamos en la noche -el último día que estuve con Fco., él me acompañó hasta allá-, y mientras encontrábamos la calle de la casa de Renata -mi anfitriona-, nos topamos con esto en la lejanía. ¿Serían los baños romanos?
No hice más esa noche después de despedirme de Fco. en la estación del tren, me recluí en mi gigantesca habitación y después de pensar en lo que había vivido y en lo que podría hacer durante mis días sola, dormí como bebé.
***
Retomando la historia de la entrada anterior
Baden me recibió nuevamente de noche, mi día en Viena había sido uno largo y estaba cansada. Cuando llegué a la casa, Renata y su hijo platicaban en la mesa. Me saludaron y me preguntaron por mi día -toda la familia es una maravilla de amabilidad y buena vibra- ¿estaba cansada? por qué no terminar el día en los baños termales, después de las (6 o 7 de la tarde, no recuerdo), la entrada bajaba de precio y cerraban hasta las 10 de la noche.
Tenían razón, ¿por qué no? Parecía que la vida pensaba que un montón de galletitas no eran suficiente premio por forzarme a salir de mi zona de comfort. Me indicaron como llegar al lugar y me desearon suerte.
Ahí estaba yo, de nuevo caminando sola por la noche.
Pasé frente al templito romano de la foto de arriba, llegué hasta el casino más famoso de Austria, caminé por algunas calles más
Casino Baden
Y llegué aquí.
Si el nombre no me lo hubiese indicado "Römertherme", tal vez hubiese seguido buscando. Por alguna razón esperaba algo con arquitectura romana, jajajaja, pero no, de Roma sólo queda el nombre.
Todo es muy moderno, después de pagar te dan un brazalete que sirve como llave, y llegas a los vestidores que tienen lockers para tus pertenencias, y unos más largos, en los que te puedes meter a cambiar de ropa, si como a mí, te da pena desnudarte frente a hombres y mujeres -aunque a la mayoría no les importa-.
De las pocas personas que habían, la mayoría eran ya bastante mayores, parecía que era parte de su rutina, y sentí un poco de añoranza. Que genial debe ser terminar el día con un chapuzón en una alberca calientita?
De cualquier forma me sentí cohibida, evidentemente era una extranjera, una usando un bikini, ah, y traía conmigo mi cámara a prueba de agua -qué creían, que me iba a resistir a tomar unas fotitos de mi experiencia?- así que las miradas me acompañaron en mi recorrido hasta la alberca, pero qué mas daba, probablemente nunca los volvería a ver.
Inmediatamente me puse a flotar boca arriba, es mi forma favorita para estar dentro de una alberca, y tómala, que mi reflejo me devolvió la mirada. El agua está en constante movimiento, así que las fotografías me salieron muy malas, pero lo intenté.
También hay una zona donde un chorro de agua caliente puede caer sobre tu espalda, y me quedé ahí, paradita, mientras el agua me masajeaba.
En otras áreas, la turbulencia sirve como el masaje en los jacuzzis.
Ahora sí, mi primer día sola había concluido de la mejor manera posible.
El siguiente día partiría de nuevo hacia Londres, y decidí dedicarlo a Baden. El pueblo lo recorres en menos de una hora, y aunque es muy pintoresco, el día entero me las pasé en el jardín principal, en el que no hay límites entre el jardín y el bosque, y uno puede caminar a su antojo, sin rumbo, entre las veredas.
El misterioso monumento neoclásico es nada más y nada menos que una especie de altar a Mozart ¡Elemental, mi querido Watson!
Estas bolitas verdes caen de un árbol -tuve la fortuna de ver cuando una le caía a alguien en la cabeza, jajajajajaja-, pero no sé que son. Ese tronquito estaba ahí solito, y a alguien le ha parecido buena idea acompañarlo con una copa, como si fuese un árbol bebé. ¡Que padre!
Aunque había más gente en el parque, al poco tiempo de caminar me encontré sola. Me sentía muy bien, ya hacía tiempo que no pasaba tiempo entre árboles, eso siempre tiene un efecto terapéutico.
El día era uno de sol tostado.
Una vez más estaba perdida, o más bien, no tenía rumbo, pero mis pies me llevaron hasta esta "ermita" en la cima -el bosque está en una especie de colina-.
El interior me daba la bienvenida. Disfruté de la vista y tomé algunas fotos, que para variar, no hacen justicia a la verdadera belleza del lugar.
En la lejanía se distinguían los viñedos ya sin uvas. En esta región se cultivan uvas para fabricar vino, y se colectan en septiembre-octubre, así que por poco, me lo perdí.
Después tomé asiento y me puse a escribir en las postales que había comprado. Pensar y hablar con gente a la que quieres a través de la escritura también te llena de buenos sentimientos. Me sentía en compañía, me sentía querida, me sentía muy tranquila y en paz.
Llegó una señora con su nieto y le pedí que me tomara una fotografía, quería este souvenir. Ellos se fueron, y yo me quedé por un rato más. Ese lugar tenía un efecto curativo, y ahí quería permanecer.
Bajé cuando llegó una pareja, que curiosamente insistió en que me quedara, que ellos sólo estarían ahí por unos minutos, pero creí que merecían su propio tiempo en el lugar, yo ya había tenido el mío.
Econtré otro fantástico lugar en las banquitas que rodean la estatua de Strauss en el parque y volví a tomar asiento.
Parecía una viejita, pero creo que ahora comprendo un poco mejor eso de detenerse y sentarse. No es que uno no esté haciendo nada, es que todo lo que está haciendo pasa en su interior.
Crea ropa con lana, pero de verdad la crea, porque ella misma produce la tela mezclando la lana!
En la mañana había pasado una hora platicando con ella mientras tomábamos el té. Me sentí como con mi mamá, que es mi mejor amiga. Inclusive le conté mi situación con Fco. y casi lloré, ella me contó de su natal Eslovaquia, de cómo llegó a Viena y de los problemas en su matrimonio... fue muy liberador, muy reconfortante. Y también fue muy extraño! Era una desconocida a la que sentía tan cercana. Siempre voy a recordarla con mucho cariño. Tuve que decir adiós.
La artista y su obra
Salí de Baden a las 4 de la tarde y después de 1 tren, 2 metros, otro tren, un avión, dormir en el aeropuerto -mi primera vez, me estoy convirtiendo en una temeraria, jajajaja- un shuttle, un autobús, llegué a Newcastle a las 4 de la tarde del día siguiente.
Arriesgarme a vivir mi cuento de hadas no me había regresado al príncipe, pero sí me había convertido en heroína.
Estoy muy orgullosa de mí. Voy a poder con lo que sea que traiga este fin de año y el año siguiente.
Los quiere,
Pris
























Salir del área de confort nunca es fácil, pero siempre es algo que vale la pena como tu muy bien lo demuestras.
ResponderBorrarEstoy sorprendida y admirada, viajar solo, estar solo con uno mismo a veces es lo mas aterrador, hasta que te das cuenta de que es bueno de vez en cuando y hasta necesario. Ame el relato como siempre y las fotos como nunca, muy cierto es que la vida nos lleva hacia la ficción constantemente, ¿será por que leemos demasiado? o ¿por qué la ficción busca la realidad? sea como fuere que genial es que nunca pierdas la capacidad de asombro. TQM ;)