Un día de no-turista en Ámsterdam

Tengo una relación de amor-odio, bueno algo menos intensa, digamos gusto-disgusto, con los blogs de viaje -por si se lo preguntan, NO, este no es un blog de viaje, ya les explicaré en otra ocasión, quizá en otra vida...-. Entre los motivos de disgusto se encuentra el muy socorrido y también muy aborrecido (por mí) "off the beaten path" -lo siento, de los tres blogs que veo con más frecuencia, dos son en inglés-, que usan para referirse a algo-fuera-de-lo-común-no-muy-turístico-porque-despreciamos-lo-convencional-y-somos-super-cool (vale, que al menos a eso me suena cada que leo la expresión).

Y no debería tomarlo a mal, supongo que cuando lo único que haces es viajar, llega un punto en que te cansa (como ahora mismo yo estoy cansada de leer artículos científicos y escribir mi revisión bibliográfica, y decidí ponerme a escribir esta entrada),  y entonces comienza la búsqueda de lo "inexplorado". Y aunque creo entenderlo a nivel personal, lo que me choca es el tono en el que se escribe, como dije, suena a desprecio hacia lo turístico -como si todos sus lectores fueran exclusivamente viajeros de tiempo completo-, y que a mi gusto, muchas veces suena más a "no tenía nada que hacer" que a "se me ocurrió..., me entraron ganas de..., me interesa...". Y sí, los turistas somos una masa entusiasmada, demasiado ruidosa, susceptible a fotografiar, reír y abarrotar lugares de gran interés. Pero eso es lo que pasa cuando tienes una vida más allá del viaje, estar en un lugar nuevo te emociona, y sí, parte de esa emoción se debe a los clichés, y no nada de malo en eso.

¿Y qué mas da que millones de personas ya hayan visto tal o cuál lugar? cada una de esas visitas es única, igual de valiosa que la del primer ser humano en estar ahí -al menos para el visitante- sino me creen recuerden la entrada que dediqué exclusivamente a la Torre Eiffel, ni siquiera logro imaginar cuántas fotos similares deben haber en internet y saben qué ¡No me importa! A mí me impresionó, le dediqué muchas horas y la fotografíe hasta cansarme, jajaja (aunque claro, este blog es uno de mis hobbies, no vivo de él y por ende escribo lo que quiero por mundano y convencional que sea y no siento la presión de la competencia del mercado).

En fin, todo mi discurso dialéctico (jajajaja, Heráclito y Hegel se retuercen en sus tumbas) para decir que esta última vez en Ámsterdam mi visita fue no tan turística, como cuando se recorre un lugar un tanto familiar, pero que no falla en sorprendernos.

Así que aquí un breve viaje "off the beaten path" -debería autoflagelarme por usar la expresión, jajaja-, por Ámsterdam la bella ;)

De Hortus Botanicus 

Esto no fue coincidencia, fuimos al jardín botánico no sólo por ser uno de los más antiguos de Europa, sino principalmente por seguirle los pasos a una de mis escritoras actuales favoritas: Elizabeth Gilbert (sí, por supuesto que adoré "Comer, rezar y amar"), por uno de los puntos clave de su más reciente libro "La firma de todas las cosas" -que personalmente no me gustó, pero despertó mi curiosidad por el jardín (ya sé, ya sé, esta entrada ya tiene muchos "no me gusta", tantos que no sé si la escribo yo, o mi alter ego "Grumpy cat")-. 


El jardín es pequeño, pero muy bonito, dan ganas de llevarse un libro y quedarse en alguna de sus banquitas a leer.

Otra cosa que me gustó es que puedes explorarlo desde las alturas

Palm house

Uno de sus invernaderos está dividido por regiones climáticas, y al pasar de puerta en puerta sientes el cambio de temperatura y humedad, así que vas de la selva al desierto dentro del mismo lugar! 


Esta es la Palm house, y sí, está llena de palmas, jajaja. Pero no cualquier tipo, pareciera que solo "la crème de la crème" entra aquí:

Francisco analizando si las raíces aéreas de Philodendron bipinnatifidum -bonito nombre, no?- le servirían como las lianas a Tarzán ;)


De izquierda a derecha: Encephalartos woodi Sander, una palmita masculina cuya especie data de la época de los dinosaurios.  Él, en particular, fue encontrado en Sudáfrica en 1895 y de hecho ha sido la única palma de su tipo jamás encontrada. Hasta hoy no se conocen miembros femeninos, así que están ante literalmente el último sobreviviente de su especie. Por eso su letrero dice: "Extinto en la naturaleza (lo salvaje)". Afortunadamente, pueden tomarse brotes de su tronco y se han cultivado con éxito en otros invernaderos. ¿Entonces, es el último o no? Bueno, si consideramos que sus brotes no son sus "hijos" sino sus clones (porque no se reprodujo con una hembra, sólo es una exacta copia de él mismo), pues sí es el último -genéticamente hablando-, peeeero, él sí que puede asegurar que tiene gemelos idénticos regados por el mundo ;).

Siguiendo con las rarezas, ese pinito o Wollemi pine llegó aquí desde Australia en un esfuerzo por conservar su especie. ¿Qué tiene de raro? A pues nada más que los pinos Wollemi sólo se conocían por fósiles prehistóricos!, hasta que en 1994 un guardabosques encontró, así casual, 60 especímenes vivos en las montañas azules australianas! El de la imagen está entre rejas porque está bebé, no vaya a ser que algún despistado lo pise -ah, y no está dentro de la casa de las palmas, pero se me coló en esta imagen-.

Y al final, pero no por eso menos importante Encephalartos altensteinii, una viejita de 200 años con su bastón ;)

Por si eso les pareció poco, el Hortus también tiene un invernadero dedicado casi por entero a México,  -al menos a sus plantas desérticas-, tatán!
Este invernadero es también la casa de Welwitschia mirabilis, la plantita del fondo a la derecha (no, no es el baño!). Su nombre lo dice: es un milagro, ¿por qué? Su especie es el eslabón perdido entre las plantas sin flores (criptógamas) y las plantas con flores (fanerógamas), pero lo que la hace aún más milagrosa, si cabe, es que esta planta sólo existe en un lugar en el mundo: en la costa del desierto de Namibia donde muy, pero muy difícilmente llueve, así que esta preciosura de especie captura el agua de la briza matutina que llega a la costa desde el océano Atlántico, para sobrevivir. Casi suena a una leyenda :3

En el invernadero triclimático del que les hablé antes, también hay una nutrida representación de México -que fascinación tienen por nuestros desiertos, ahora no me sorprende que siempre nos representen con cáctus, creo que es lo único que conocen de nuestro país, que no es malo, pero tampoco es lo único-. Desde esta zona pueden verse las calles de Ámsterdam, a poco no es una linda imagen: La invasión de México a Holanda, jajaja

Y para finalizar el recorrido por el hortus, nada mejor que colores volando en el mariposario :)

Museumplain y Rijkmuseum

¿No que fue un recorrido no-turístico?

Jajajaja, sí, probablemente la plaza de los museos es uno de los lugares más visitados en todo el país, jajajaja, peeero esta vez llegamos cuando la mayoría de las personas salían de los museos -faltaba una hora para el cierre-, y valió muchísimo hacerlo: fuimos sorprendidos por un mini bosque rosa y blanco, donde antes sólo había visto árboles desnudos.


La razón por la que estábamos en este lugar a esta determinada hora, era porque yo aún no visitaba el Rijk, catalogado como uno de los mejores museos en el mundo, pero ahora debo ser franca, por alguna razón no me había sentido atraída por él. Me pareció congruente con mi sutil interés, visitarlo cuando las demás personas ya se encontraban de salida. Fue una visita más bien breve, pero que me dejó bastante satisfecha.

Aquí su joya: La guardia nocturna de Rembrandt, el maestro del claro-oscuro y de las escenas en movimiento.

A la salida, disfrutamos del jardín del museo y para nuestra sorpresa corroboramos que las fuentes saltarinas provocan el mismo efecto aquí y en México: la gente simplemente no puede resistir el retar a su suerte y sentir la adrenalina de entrar y salir sin ser mojados -aunque creo que la única esperanza de los niños es de hecho mojarse hasta escurrir, jajaja-.

De nuevo en el bosquecito -adoré esta foto, gracias Fco!-

Quizá la única cosa realmente poco convencional que hicimos fue ir a bailar salsa. Dejénme les cuento:

Amo bailar, cuando escucho casi cualquier tipo de  música es como si el sonido y mi cuerpo se conectaran, es un sentimiento muy relajante, muy feliz. Pero no siempre fue así. En mi adolescencia era el arquetipo de niña aislada, que miraba con aburrimiento desde la silla mientras todos bailaban en las fiestas familiares. Les platico esto porque esa es la explicación para lo siguiente: aunque amo bailar, en realidad jamás he aprendido a hacerlo, no sé bailar salsa y no coordino a menos que mi pareja de baile sea muy buena. En México, típicamente uno aprende de la familia, aunque claro que se pueden tomar cursos de baile, la mayoría lo hace por gusto o para llegar a nivel de experto, porque en realidad no es muy necesario, no para la mayoría de la mujeres, al menos. Fco. está en las mismas -recordemos que somos un par de ñoños-.

Peeero, sé que tengo ritmo, y al menos en Inglaterra siempre me pasa que mis amigos piensen que soy una maestra del baile -lo que cualquier latino podría desmentir en segundos-. El punto es que yo tenía ganas de bailar, así que buscamos en internet lugares para hacerlo: sorprendentemente para una capital del mundo, no habían muchas opciones, aunque encontramos una que nos llamó la atención:

Era un salón donde de tal hora a tal hora daban clases, y después una banda cubana tocaba, y para mí, si hay algo mejor que la música, es la música en vivo, así que no lo dudamos.

Claro no que no consideramos la clase, por pésimos bailarines que seamos, seguíamos siendo latinos, y ellos, bueno, ellos seguían siendo holandeses. Lo que nos esperaba.

Cuando llegamos, una cubana vestida de rojo y adornada con lentejuelas nos recibió con mucha amabilidad, con ese calor latino, y nos dijo que se alegraba mucho de nuestra presencia, porque ese día sería la clausura del lugar, así que nos sentimos afortunados.

Después subimos al salón, y sin planearlo, llegamos cuando la clase aún estaba en curso: Santo niño de Atocha! el susto que nos dimos!

¿Seguro que estábamos en Holanda y no en latinoamérica?

Basados únicamente en el físico era claro que la mayoría de los bailarines eran holandeses, pero era posible? No se trataba sólo de una técnica perfecta, casi todos tenían ritmo. No miento.

Cuando la clase terminó, Francisco y yo estábamos sentados totalmente inhibidos, y no fue sino hasta varias canciones después de que la banda comenzara a tocar, y tras un par de tragos que nos decidimos a "bailar". Y es que nos daba vergüenza, por alguna razón sentíamos que como latinoamericanos debíamos lucirnos en la pista, cosa que evidentemente no iba a ocurrir después de lo que habíamos visto. Ya lo sé, es ridículo, pero no podíamos evitarlo.
Esa es otra de las cosas que amo de la música y el baile, una vez que empiezas, lo que sea que estabas pensando antes deja de importar. Lo disfrutamos enormemente!



Tal vez no fue nada realmente fuera de lo común, pero el hecho de haber visitado previamente la ciudad, de alguna forma me hacía sentir menos frenesí, aunque definitivamente la curiosidad seguía. Y creo que eso es lo importante, que nos olvidemos de las etiquetas "turístico", "off the beaten path", mientras despierte tu interés, tu curiosidad, tus ganas -y no sea ilegal- ninguna opinión además de la tuya debería importar.

Desde lo ordinario, los quiere,

Pris

Comentarios

  1. Jajaja me encanto tu amor-odio, pero lo mas importante es que agregaste recuerdos a tu vida allá y me encanta tu blog porque así te siento mas cerca, te amo sis, suerte con el doctorado

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    1. Ya sé, a veces creo que quiero escribir cada pequeño detalle por insignificante que parezca para recordar, y la verdad es que aunque en el futuro no vuelva a ver este blog, el proceso de escribir las entradas me hace sonreir mucho. Te quiero mucho Blanquis :)

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  2. jajajajajaja me encantó! odias todo pero terminas amándolo, eso es genial!
    tu baila, y punto!
    oye, sonará tonto pero aclárame... ¿como puede haber palmas machos? que no son por semillas y todos tienen???
    en fin, me encanta lo que pongas en tu blog, no tanto porque medio mundo lo lea, sino porque te conozco y se que eres 100% tu.
    te kieroooo! y suerte con tu super doc!

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    1. Con la novedad que las palmas son de la familia de las plantas con flores, y por ende (según esto) producen flores -algunas sólo una florecilla cada eon, jajaja-, y pues nada, deben ser ponilizadas, generalmente el viento ayuda, y rara vez los insectos. Entonces, este viejito sobreviviente tiene polen que no le llega a ninguna dama :( Espero haber aclarado algo tu duda, pero la verdad de plantas no sé nada ;) Gracias por leerme a pesar de que sea 100% yo, jajajaja (yo no me aburro, pero no podría asegurar que alguien además de mí no lo haga :P ) Te quiero mucho Marce!

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  3. jajaja tengo un problema para diferenciar entre lo "turistico" y lo "no tan turistico" jajaja para mi solo varia en la cantidad de gente que puedes encontrarte, pero es intrascendente si mil personas ya lo vieron antes q tu, o si hay mil fotos y reseñas sobre eso en el mundo, por q si para ti es la primera o la segunda o la millonésima vez q lo ves y te llena eso es suficiente ;)
    me encanto el invernadero y las explicaciones, pero sobre todo el museo... nah bueno si pero no, lo q mas me gusto es que te divirtieras, y aunque lo diga yo, o más bien por que lo digo yo (giselle dos pies izquierdos) una vez en la pista lo importante es divertirse ;)
    tqm, y espero que siempre sigas viendo lo extraordinario en lo cotidiano

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    1. Creo que esa es parte de la magia de nuestra amistad, todas tenemos los ojos muy abiertos, o más bien, jamás se nos ha quitado el entusiasmo infantil, creo que podríamos sorprendernos casi con cualquier cosa, y para mí eso es una bendición. Te quiero mucho Gis, y cuento los días para ver tu tesis terminada! (exijo un videito o de perdis fotos -ajajajajaja, tenía que ejercer presión ;).

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