Santa María de Montserrat: Obscura pureza escondida en las montañas

Cuando cuentas con 4 días para recorrer una ciudad tan fascinante y diversa como Barcelona, ¿por qué elegirías pasar un día entero fuera de la ciudad?

Definitivamente se deben  tener problemas mentales severos -y no niego que sea el caso-, o quizá y sólo quizá un motivo poderoso lo mande. Un motivo que la razón fallé en justificar a priori con argumentos, un motivo que se siente más como necesidad, más como instinto.

Mi instinto está al aire libre, en caminos que suben, en mis piernas que se cansan, en el viento que me despeina. Mi necesidad está en las montañas.

Y a las montañas me dirigí.


A una hora y media del centro de Barcelona -más si se considera el tiempo de espera entre transportes-, se yergue la montaña de Montserrat, una gigante canela de voluptuosas formas. Una belleza a más de 700m sobre el nivel del mar, que se conquista a través de varios transportes que incluyen metro, tren y finalmente la famosa "cremayera" que conduce al tesoro enclavado en sus relieves.

Cuando finalmente llegamos, la sorpresa nos dejó sin palabras


Mudos, pero con pies inquietos que se morían por explorarlo todo


Y de pronto: ¡Flash!¡ La montaña con el cielo azul!


Me sentí en otro mundo, quizá en un pequeño pueblito en algún rincón del rojo Marte


Porque no les había dicho, pero el pueblito en Marte es más bien un monasterio benedictino dedicado a la virgen María, que por estár en la montaña de Montserrat, se llama Santa María de Montserrat


Al entrar a su iglesia, nos volvimos a quedar mudos


Creo que nunca me cansaré de repetir lo mucho que me gustan los templos, sus detalles, su arte, su suntuosidad, la átmosfera mística que proyectan.


Pero si el templo les parece bonito, esperen a conocer la joya del lugar. Al parecer el rey Midas hizo una visita al nicho principal


En donde si no quedas ciego por el dorado resplandor o el embelesamiento, puedes tocar el mundo que sostiene la virgen en su mano. Puedes mirarla unos instantes y ser transportado a tu infancia y entonces, casi sin meditarlo, vuelves a pedir su ayuda, vuelves a confiarle un secreto, vuelves.



Ah, y que decir del grupo de asiáticos que venía detrás de nosotros, todos la tocaron. No sé si eran católicos, pero supongo que a todos nos gusta creer en los milagros.

Y se dice que esta virgen negra, a la que muchos peregrinos visitan en su escondite entre montañas, es particularmente propensa a obrar milagros.

La iglesia cuenta con otras capillas, todas hermosas.


Y está llena de magníficos detalles.


La salida te conduce a un camino de veladoras, donde tantos materializan sus plegarias. Yo me uní a ellos, me pareció otra obligación familiar: Prendí una vela en nombre de mi abuelita, que según dice mi abuelito no se ha ido volando al cielo -haciendo burla de lo mucho que reza y de lo buena que es- sólo porque los lazos del tendedero la atrapan impidiéndole el vuelo :P


Curiosamente al salir, nos topamos con la escolanía, un coro de niños que se encuentra entre los más antiguos de Europa.


Sus voces nos acompañaron por el sendero, pero no nos detuvimos mucho.


Por mística que sea la experiencia religiosa, mi llamado obedecía al de otra madre -o quizá sea la misma-, pero la naturaleza me llamaba, y yo quería escucharla con mis ojos.


Subímos a uno de los dos ferries



Y en la cima del cielo, nos quedamos sin aliento



Nunca he sido capaz de sentir empatía por los ermitaños. No puedo ponerme en su lugar. Es cierto que muchas veces preferiría estar sola, sin tanta gente a mi al rededor,  y que muchas otras querría no escuchar nada más que mis pensamientos. Sin embargo, al final del día me gusta compartir esos pensamientos, me gusta que me cuenten, me gusta hablar.

Esta vez, al seguir el camino hacia la ermita, y después verla, supe que podía entender a quien sea que haya sido su habitante, y de poder, quizá también hubiese elegido vivir ahí, ¿qué opinan?


El camino seguía subiendo, a un costado de la montaña. Un camino un tanto improvisado, pero también irresistible de seguir.



Un camino nunca se termina realmente, sólo parece cortarse, pero si uno observa, encuentra alternativas. O como diría mi papá: yo siempre encuentro la forma de poner mi vida en peligro -pero eso es porque es un papá preocupón! el camino no estaba taaaan lleno de piedritas resbalosas, solo había que ser un poquito cuidadoso-.

De una u otra forma, fui a dar a unas escaleras talladas entre dos relieves de la montaña.


¿Pero que tenemos ahí?



Con esa vista, y con el temor de perder la última cremayera que nos llevaría al tren, tuvimos que emprender el viaje de regreso.

Y así nos fuimos. El destino de este viaje era Barcelona, y seguíamos en la provincia de Barcelona, sólo buscamos un camino un poquito alejado. Una ermita en las montañas que nos relajara un poco de las ciudades y nos inyectara aire limpio en el corazón.


Este viaje continua.

Los quiere,

Pris

PD. No papá, de verdad no puse mi vida en peligro ;)

Comentarios

  1. La naturaleza llama jajaja y valió la pena así q eso es lo q importa, se ven re contentos jajajaja, un abrazo a ambos

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  2. Sabes que me gusta mas, que ya ambos disfrutan de hacer las fotos (sacarse y posar y eso jajajaja) eso es lo mas genial :P

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    1. Jajaja el llamado de la naturaleza generalmente no es tan poético, jajaja. Y sí, yo también estoy contenta, tomar fotos es muy divertido ahora que estamos de acuerdo. Gracias Blanquis, Te quiero!

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  3. jajaja cuando el llamado de la naturaleza resuena en lo más profundo de nuestro ser no hay remedio, hay que seguirlo, así sea hasta las lejanas montañas, llenarse los ojos, el corazón y el alma de toda la magnificencia que se pueda ;)
    y estoy de acuerdo en q esten de acuerdo? jajaja q genial q son felices y se nota XD

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    1. Sí! Y tú sigues siendo mi escaladora aventurera favorita -quizá porque compartimos la falta de sentido común ;). Te quiero Gisi

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  4. no bueno.... las iglesias, gracias a ti, se están convirtiendo en mi punto arquitectónico favorito jajajajaja
    me encantó esa iglesia/catedral o lo que sea. Es tan fotografiable, con tanta historia (me imagino) y con tanta decoració que solamente eso me hace pensar cuanto tiempo debió de haber pasado para que la construyeran. Está hermoso todo! y me encanta que te veas tan contenta y sobre todo que tu frankenwinie ya se deje tomar fotitos!!!
    te kiero sis!

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