La Sagrada Familia, obra eterna del arquitecto de Dios

Después de la adoración bárbara y pagana en el Camp Nou, un tipo de culto -o quizás curiosidad- distinto nos llamaba. Así como el futbol no entiende de religión, el arte tampoco lo hace -o no debería-. Y aún para quien no guste de la arquitectura, alguna curiosidad debe despertar el conocer una obra que lleva 105 años en construcción (1909 - hasta quién sabe cuando) y que parece no tener fin.

¿Acaso no todo lo de Dios es eterno? 



No recuerdo exactamente cuando fui conciente de la existencia de la basílica. En realidad ni siquiera conocía su nombre, pero en algún área inespecífica de mi cerebro se albergaba la imagen de un templo antiquísimo, tanto que se estaba derritiendo, y al ladito de la imagen, en otro recoveco cerebral irreconocible, el inmenso deseo de visitarla algún día, aunque más bien lo pensaba imposible.

Pasaron los años -muchos- y supe que aquella iglesia de fantasía estaba en Barcelona, pero en mi imaginación seguía siendo antigua, quizás tanto como la religión católica, y si estaba en obras de construcción, era porque de tan vieja podía derrumbarse.

Creo que me negué a a recordar que en realidad no era muy antigua, y que de hecho estaba inconclusa hasta que la tuve en frente, por algún motivo a mi cabeza se le antojaba inventarle una historia que incluía monjes, jorobados, hechiceros, unicornios...

Pero la noche que llegamos a sus pies -y que la encontramos cerrada- me despertó de la ensoñación y me hizo conciente de que no necesitaba inventarle nada, que ella, con su historia real, contaba con todos los recursos para fascinarme.








Sabíamos que debíamos explorarla por dentro, su fachada realmente me hacía sentir que se estaba derritiendo. ¿Qué habría adentro? ¿Millares de velas que de tanto arder hacian que las fachadas se descompusieran? 

Su exterior marrón me la presentaba como una versión moderna del gótico. Suponía que el interior sería obscuro. Aunque por los detalles, tal vez fuera como el barroco, y entonces estaría sobre cargada de detalles, inclusive quizás tendría retablos de oro. Muy probablemente sería una mezcla de ambos estilos, más el toque ensoñador de Gaudí.


Fachada principal. Jesús, María y José, la Sagrada Familia.


Anunciación a María.

Creo que no hay nada que se disfrute más como lo absolutamente inesperado. Cualquier pensamiento o suposición que llegué a imaginar fue aniquilada.

Contrario a mis predicciones, la iglesia es blanquísima por dentro. Luminosa no sólo por el blanco de sus columnas, techos y muros, sino también por la gran cantidad de vitrales coloridos que la adornan. Es una nube llena de arcoíris.




No sé si Gaudí lo pensó así -muy probablemente lo hizo-, pero aunque no sea a Dios al que se busque, uno no puede evitar mirar hacia arriba todo el tiempo. El techo es sobrecogedor.



Había algo en este templo que me impedía hablar, me sentía sobrecogida, embargada, extasiada.




Sin embargo, el sentimiento era bastante distinto del que he experimentado cuando de verdad me siento llena de fe hacia Dios. Esto era diferente, esto era quizás más mundano, algo con lo que podría vivir indeterminadamente, no sólo un momento de explosión "mistica". 

Esto era armonía.



¿Armonía con una construcción? ¿estaba drogada?

No. Bueno, tal vez sí. Por la luz y los colores, pero había algo más, algo más grande.


Estando dentro, a puertas cerradas, me sentía afuera, como cuando he salido al bosque, cuando he caminado a campo abierto. Como cuando me he perdido en las montañas -olvidando los momentos de tensión como estar a punto de caer (Gis?) o creer que unos violadores potenciales vienen tras de tí (Blanquis y Gis? ;). Como al saltar de cascadas y paracaídas, como cuando remo en kayak.

Así como lo oyen, me sentía en armonía con la naturaleza dentro de un edificio, en medio de una gran ciudad.


¿Les recuerda algo las imágenes?


Yo sentía la respuesta en la punta de la lengua, pero debía detenerme y meditar. Así que me senté en las banquitas frente al altar y dejé que el sentimiento me embargara. 





Miré en todas direcciones, inevitablemente encontrando mi mirada en el techo y entonces lo supe.

Estaba en un bosque. Estaba rodeada de árboles que se unían en lo alto y me cubrían con sus copas. ¿Y es que acaso no es eso?

Dios no está encerrado en cuatro paredes, Dios es infinito, Dios es el universo, es la naturaleza, es un árbol, y también está en mí. 

Y entonces, como pocas veces, me sentí parte de todo.



La explosión de luz y color asintieron a mi descubrimiento.




Fue así como La Sagrada Familia se convirtió en mi templo favorito. Más lujosos seguramente habrá, quizás más artísticos también. Pero la Sagrada resume mi religión: ser parte integral -no más, ni menos, sólo parte- del todo.

Reafirmó también mi aseveración de que Gaudí es mi arquitecto favorito. No sé si recuerden lo que puse en la entrada del Park Güell sobre su objetivo de crear una obra en que la naturaleza y el arte se fusionaran sin límites?

Bueno, en mi apreciación, el objetivo se cumple de sobra al entrar en La Sagrada. Y no se me ocurre un mejor adjetivo que el que ya le ha sido dado: El arquitecto de Dios.




Salímos un poco borrachos, maravillados por la experiencia y exploramos un poco el museo que se encuentra a un costado y bajo la Basílica. 

¿Y adivinen qué? Mi descubrimiento del "bosque" no era nada nuevo, no fue una epifanía, ni una revelación, no fue en realidad un descubrimiento, no fue más que un reconocimiento. Gaudí realmente recreó un bosque en el interior, está escrito en el museo, jajaja.



Salimos por la fachada opuesta, que también es opuesta en sentimiento.

Mientras la fachada principal trae esperanza con la llegada del niño Jesús a la familia, la salida nos recuerda el sufrimiento de ese pequeño niño en sus últimos días.


Como fue traicionado por un amigo a través de un beso.



Como fue azotado

-esta imagen me parece muy conmovedora-

Y como resucitó y subió al cielo.

Al final, de maneras muy distintas -el nacimiento y la muerte- ambas fachadas traen esperanza.


Y con esperanza regresamos a la estación del metro, porque el viaje debía continuar...


Los quiere mucho,

Pris

Comentarios

  1. Al parecer mas bien estabas en sintonia con el autor y lo leiste muy bien y si es lo que parece, cuando fui solo la pude apreciar unos cuantos minutos y x fuera, pero gracias a mi hermosa sis la disfrute un poco mas desde tus ojos, te quierooo

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    1. Uy Blanquis, y eso que la verdad las fotos no me salieron tan buenas, al menos no reflejan la verdadera grandeza del lugar. Si planeas un viaje sola, por qué no piensas en España?

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    2. Primero veamos como nos va contigo y luego decido el lugar jajajaja

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  2. estoy sorprendida, sinceramente jamás habría imaginado que una iglesia podría ser tan bella y "natural" y tienes razón al ver el interior en el fondo de tu mente empieza a generarse el reconocimiento de que es algo que conoces jajaja en nuestro caso bastante bien ;)

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  3. y pensar que la iglesia no está terminada.....
    en la esc una vez tuvimos una clase especial únicamente de la sagrada familia, y todo lo que puedes conocer de ella es fascinante!!!
    me encantaron tus fotos, aunque tu digas que no están tan bienas....
    te kierooooo!

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  4. Grácias por la exposición.
    Muy interesante lectura.
    :D

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