I see your true colours, Vincent van Gogh

Tenía que ir. Después de leer Lust for Life de Irving Stone, tenía que verlo con mis propios ojos.
Y fuimos, ví, me maravillé, me estremecí y comprendí.
El museo van Gogh en Ámsterdam es mucho más que la colección más grande de obras del pintor. Es un relato visual de su vida: una vida caótica, de sufrimiento, de penurias, de extremos, pero de pasión. Vincent van Gogh fue la encarnación de la palabra pasión, hasta quedarse sin cuerpo, aunque no sin vida. Esa la dejó plasmada en telas, con óleo de colores vibrantes.
Tras trabajar en una tienda de arte -ocupación familiar-, él sintió que debía hacer algo más trascendental, algo más de servicio y decidió seguir los pasos de su padre, un pastor de la iglesia holandesa. Pero él no quería predicar a la gente acomodada, el quería llevar la palabra de Dios a la gente pobre, y fue así como llegó a una de las regiones más pobre de ese tiempo en Holanda: una mina de carbón.
Los mineros trabajaban de sol a sol para morir de hambre, de frío, de cansancio, cuando no intoxicados en el interior de las minas. Era una vida de miseria, y Vincent se sentía asqueado de ir a hablar sobre un Dios que permitía que la gente sufriera de ese modo. Trabajó con ellos, les dió su comida, sus bienes, hasta casi morir él mismo, y aún así no había mucho que pudiera hacer, ellos seguían sufriendo. Durante esta época comenzó a dibujarlos, inspirado por la fuerza de su carácter y la profundidad de su dolor. Aunque no pudo soportarlo mucho más, abandonó el ministerio y aquel lugar también.

En el museo escuché a alguien decir: "A mí siempre me ha parecido, que se le daba más el dibujo que la pintura". ¿Qué opinan?
Y fue así como inició su interés por convertirse en pintor, comenzó con bosquejos que a nadie convencían. Con pinturas fieles a la tradición holandesa: el claro-oscuro de Rembrandt. Familiares, amigos y extraños, todos pensaban lo mismo: era un derroche, una pérdida de tiempo. Vincent carecía de talento.

Pero sí hay algo que Vincent y yo sabemos es que quien tiene un hermano, tiene un aliado de por vida. Es un regalo del cielo, es un ángel amigo. Así como yo cuento con Pau, Vincent contaba con su hermano menor Theo, que fue el único en impulsarlo y en ayudarlo contra la opinión pública, inclusive aún contra su padre.


-estos dibujos me parecen hermosos-
¿Sabían que mientras vivió en Paris, Vincent conoció el arte oriental y en algún momento lo tomó como inspiración?

-Aunque definitivamente estas no me parecen las mejores de sus pinturas, él siempre se atrevía a intentar-

Su etapa en Paris fue la más feliz, y quizás la más inspiradora de su vida. Era la época en que el paradigma de sombras, luz, y figuras bien delimitadas y perfectas se rompiá. Monet y otros estaban abriéndose camino con el impresionismo y el público comenzaba a aceptarlos.
Vincent se rodeó de pintores nuevos, todos tratando de experimentar con técnicas inusuales. Ahí comenzó un nuevo movimiento, no sólo se trataba de plasmar impresiones, sino también sentimientos.

-A mí, por ejemplo, esta fotografía me habló al oído y me dijo que tenía que agregarle unas cuantas palabras ;)-
Y tras mudarse a una región de la campiña francesa -no, no me sé el libro de memoria-, durante 10 años dío vida a las obras que mucho después lo inmotalizarían.

Aquí mis favoritas: sus pinturas de flores tan coloridas que casi puedes olerlas, con tanta texturas, que si lo permitieran, podrías acariciarlas.






-Jamás había visto este cuadro, pero me fascinó, incluso más que muchas de sus obras más famosas-
Vincent vivía en el extremo, pintaba durante todo el día bajo un sol que lo dejó calvo, y poco a poco trastornado. Prefería comprar pinturas a comida, y podía pintar cuadros completos en horas. Cuando se le terminaban los lienzos, pintaba sobre un cuadro previo, pero no podía dejar de pintar.

Empezó a sufrir alucinaciones y ataques esquizofrénicos, y Theo no tuvo más remedio que internarlo en una clínica para enfermos mentales.
En sus ratos de lucidez, Vincent reproducía sus pinturas

Su vida de pintor fue breve, pero prolífica. Y un buen día, cuando sintió que ya había entregado todo lo que tenía a la pintura, decidió que su cuerpo dejara este mundo.
Porque su espíritu ya estaba inmortalizado.

Si les interesa, les recomiendo muchísimo que lean Lust for Life, una biografía de este genio atormentado.
Con el alma de colores, los quiere,
Pris

si su vida fue buena o fue mala, si al final valió la pena solo él lo sabrá, a nosotros solo nos queda observar su legado y rendir un admirado tributo a su pasión, pero sobre todo a su obra, que hace que vibremos desde lo más profundo de nuestra alma ;)
ResponderBorrarEso sí Gis, supongo que uno de los grandes motivos para visitar Europa, es el arte, aunque sin importar cuánto te guste la obra de alguien, tu visión cambia cuando conoces un poquitín sobre su vida. Recorrer algún gran museo contigo será muy enriquecedor, ya ven!
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