Midnight in Paris, andando la Ciudad Luz
Empezando por donde terminé, nos encontrábamos ya en la famosa ciudad, mostrándonos su belleza, esta vez bajo luces artificiales.
En el mismo barrio latino teníamos una cita pendiente: aquella en la que nos encontraríamos con los restos de Dumas y Monet, y muchos otros Grandes Hombres de Francia. Sin embargo, La Señora de Paris nos había envuelto tanto tiempo en su misterio, que llegamos tarde a la cita, y encontramos las puertas cerradas del Panteón de los Grandes Hombres. Bien! otro pretexto para volver!
Panteón. Liberté, Egalité, Liberté. La Sorbona de noche.
Místicamente, nos encontramos en la Plaza Vendome, rodeados de lujo y derroche.
Y en esa travesía sin mucha dirección, una señal en el cielo llamó nuestra atención. No, no era batman, pero en definitiva parecía marcar el camino.
De pronto estábamos frente a una construcción que no figuraba en nuestra guía, y que tampoco habíamos oído mencionar, y que sin embargo, era la única en todo Paris en reflejar sus luces tan alto, tal vez pidiendo un poco de atención.
Nos impresionó la belleza del juego de luces y las tonalidades que le imprimían a la construcción. Hoy sabemos que nos habíamos encontrado con una templo que ordenó construir Napoleón, que con su estilo neoclásico, no nos pareció precisamente una Iglesia, y menos sabíamos aún, que está dedicada a ella, a la Magdalena.
Salimos de nuevo a una de las calles principales, y entonces le tocó al Sena mostrarnos su belleza nocturna.
Ese haz de luz en la lejanía, es el de la Magdalena.
La isla de Paris, donde en su parte más ancha, Notre Dame se yergue.
Caminando y caminando, llegamos a un lugar que yo esperaba como la adolescente inmadura que aún soy: Le pont des Arts.
¿Ya lo reconocen?
Evidentemente había previsto el encuentro, así que desde Newcastle había comprado un candadito, lo mandé grabar, y el muy condenado decidió quedarse en La Haya. Pero no fue un problema, Francisco y yo fuimos a una tiendita, y juntos escojimos uno, de color verde, que es el que nos representa, y aunque no fue grabado, un plumón sirvió para constatar que un Francisco y una Priscilla se han amado mucho, y querían ser parte de la tradición de amor.
Arrojámos las dos llaves al Sena, y el ritual estaba completado (con eso y el toloache, espero que no se me escape, jajajaja ;)
Seguimos andando, contentos en la ciudad del amor, y llegamos a la altura del Grand Palace, que deja que la luz de su interior se asome por su techo de cristal.
Subímos al puente, y nos encontramos con los eternos observadores, esos que conocen Paris a todas horas y en todas las estaciones.
-Evidentemente esta foto la tomé en otro momento, pero es un close up a la vista de la estatua en el puente-
Mientras Francisco andaba, tuve un dejà-vu ;)
Oh, el Sena y sus botes, y la niebla y el frío. De noche, la ciudad está viva, con un espíritu distinto, pero igual de fascinante.
Bajamos para caminar al lado del río. Ahora ya veíamos claramente la Torre Eiffel a la distancia.
Pero hay cosas que jamás te esperas. Lo imposible ocurre, y tú no puedes dejar de asombrarte y de reír:
Entonces una sorpresa menos agradable también ocurrió: empezó a llover. Ya sé lo que dicen en la película: Paris es más hermosa bajo la lluvia. Pero créanme, no durante invierno, no después de haber caminado todo el día, no sin un paraguas, y no con el viento frío que soplaba inclemente, o tal vez sí, tal vez yo en ese momento no era la persona indicada para apreciarla. Sin embargo, Francisco quería llegar hasta la torre y verla de cerquita, iluminada.
¿Qué clase de bruja cruel sería yo para negárselo? ¿qué tan seguido va uno a Paris? Así que acordamos encontrarnos en la estación del metro que da a la Torre. El siguió su camino, y yo me metí al metro.
Ustedes me conocen, el remordimiento fue inmediato: ¿qué tanto es mucho frío y mucha lluvia? ¿en serio no iba a ver la Torre de noche, toda iluminada, toda majestuosa? Pfff, antes muerta!
Pero no quería morir, así que realicé la acción más lógica y sencilla, y que sorpresivamente no se me ocurrió antes. Llegué a la estación acordada con Francisco, al bajar del metro ví las banquitas, sin embargo seguí caminando y salí a la calle. Ahí, frente a mí, estaba la Torre.
Y hay quienes le rinden tributo.
Y entonces también supe que el lugar en donde me encontraba, conocido como Trocadero, es la Explanada de las Libertades y Derechos del Hombre, nombrada así en honor de el tratado sobre Los Derechos del Hombre, que siglos atrás se escribieran en Francia.
La miré un poco más, y me tuve que despedir. Aunque estaba contenta con mi decisión, si no llegaba a tiempo, Francisco y yo podríamos perdernos. Y salí, como la Cenicienta, no dejando mi zapato, pero sí parte de corazón.
Que la luz nos acompañe, jajajaja y nos guie, o nos vuelva a guiar hasta ahí.
Los quiere, seres de luz,
Pris
























wow! es cierto, paris de noche es hermoso! no cabe duda que aunque hayas visto muchas cosas, también te perdiste de muchas otras (hay que ir!!!)
ResponderBorrartu, babis que olvidaste tu candadito jajajajaja en fin, sera pretexto para regresar o no?
las fotos del rio son encantadoras, no cabe duda que ya le haces de fotografa! jajajaj
te kierooo!
Jajajaja bueno pero si disfrutaste la ciudad en todos sus ámbitos, y aunque obvio faltan cosas, la verdad creo q hiciste un viaje muy encantador :D saludos a Fco XD
ResponderBorrarciertamente se gana a pulso su nombre de "ciudad luz" no? magnificas tomas! jajaja y tal parece q en Paris como aqui en México el metro nos sigue salvando la vida jajaja o al menos los pies XP
ResponderBorrarame el dinosaurio!!!
Supongo que es un hecho absoluto que cuando vengan, Paris será un destino infaltable, así que ya habrá mucho más de que hablar. Por lo mientras aguántense a las carnitas, que todavía falta una entrada de esta maravilla de ciudad :P
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