El camino del arcoiris en Irlanda del Norte

El duendecillo vestido de verde, el trébol, la olla de dinero al final del arcoiris, todo lleva el sello de Irlanda, aunque nunca imaginé que el estereotipo era de hecho, la realidad. 

Para llegar a nuestro destino en Irlanda del Norte, no hicimos más que -literal-, seguir el camino hasta el final del arcoiris -o de los arcoiris-.

Este es un recorrido visual por un pedacito de la costa norte de Irlanda, desde la estación del tren en Portrush, pasando por Dunluce castle y varios pueblecitos pintorescos hasta llegar a nuestro hostal en...

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Empezamos en Portrush, un pueblo a la orilla del mar en el que ese día ocurría una carrera de autos que los mismos dueños "tunean" como si fuesen de carrera y completan un circuito por las calles y las afueras del lugar. Fue divertido de ver por unos momentos, pero también causó un "pequeño" inconveniente, el bus hacia nuestro destino no pasaría sino hasta después de varias horas. Nosotros sólo teníamos ese día para recorrer esta zona, así que no había tiempo que perder.

Por suerte, en la oficina de turismo nos dijeron que el camino desde Portrush hacia nuestro hostal era de hecho una "national trail", ya que cubre áreas de interés historico y es reconocida por su belleza. Nos llevaría aprox. 3 horas, pero valdría la pena, nos dijeron.

Y así fue como sin planearlo, nuestros pies fueron los protagonistas de esta aventura 👣


El primero en cautivarnos fue Dunluce castle, imponente, así como si nada en la cima del acantilado, y con un arcoiris detrás, coronándolo.





Seguimos andando, siempre acompañados por el arcoiris.

-Aunque no era fácil dejar de mirar el castillo, ¡nos había impresionado tanto!-


Eventualmente llegamos a otro pueblito, todo de casas blancas y tejados obscuros.


Caminamos cerca del mar, siguiendo los caprichos del majestuoso relieve... y por supuesto, al arcoiris 🌈


Anduvimos un poco bajo la lluvia, pero no había opción más que continuar. Todo el tiempo hacia adelante (y sí, si miran bien, en esta foto también está el arcoiris!!! jajajaja).

De pronto el paisaje cambió, nos alejamos un poquito de la costa, y todo se volvió largos pastizales
dorados que bailaban con el viento.

-y como ven, no sólo había arcoiris, sino también un superdesarrollado duendecillo, jajaja 😉🍀-

De la nada, también vimos pasar un trenecito de vapor, que es lo que la gente civilizada toma desde Bushmills, un pueblecito muy cercano al lugar a dónde íbamos -aunque para nosotros daba lo mismo, comenzamos la travesía bastante antes-.




Y así casi sin sentirlo, ¡habíamos llegado!

Es un poco obvio, en un paisaje tan hermoso, el tiempo se pasa volando. Nuestro miedo inicial de cansarnos con el equipaje a cuestas y sentir que perderíamos el tiempo tan sólo por llegar al hostal, desapareció completamente. También muy cliché, pero de hecho el camino se convirtió en el destino.


Todavía sonrío por haber vivido esta aventura inesperada, que me regaló de las mejores vistas y uno de los mejores paseos que mis pies jamás hayan tenido.


En la próxima entrada, la culminación de este mini-recorrido: ¡La calzada de los gigantes! Por ahora, disfrutemos de las vistas y las sorpresas que nuestro camino diario nos ofrece 😉

Espero que les gustaran las imágenes, tanto como a mí me gustan los recuerdos.

¡Hasta muy pronto!

Pris

Comentarios

  1. Wow lo inesperado a veces sabe mejor jajaja, te mando un abrazo sis y por supuesto tus fotos son increíbles pero imagino que lo que vivirlo fue mas que mágico.

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    1. Gracias Blanquis, y ya hacen falta más imágenes de más recuerdos juntas 😉

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